Cosechando RFID
La agricultura incluye un amplio espectro de actividades agrícolas. En un extremo está el agricultor de subsistencia, que cultiva una pequeña área con recursos limitados y en el otro extremo tenemos la agricultura comercial e industrial que implica grandes campos, grandes cantidades de animales, y un alto nivel de mecanización y eficiencia. Aunque la agricultura ha sido desde tiempos remotos (al parecer desde 8000 AC!) la forma de subsistencia del hombre, la forma en que la tierra se cultiva está en constante evolución. Como resultado, con cada hectárea de se producen más alimentos para más personas - una tendencia importante - debido a la evolución del crecimiento de la población mundial.
La tecnología RFID incluye un sin fin de usos dentro de las industrias agrícola y ganadera: RFID y sensores son ampliamente utilizados para el seguimiento de los animales, las etiquetas RFID para automatizar los procesos como la alimentación, el pesaje y el control de las enfermedades. Sin olvidar sus usos avocados a la seguridad alimentaria, los sistemas de mantención de la cadena de frío, etc. etc. Pero …… ¿qué pasa con la automatización de la siega?
La recolección del heno con RFID
La recolección del heno es un proceso muy preciso con un impacto muy grande en el éxito del programa de alimentación de una explotación ganadera. Uno de los puntos que más preocupa a los agricultores es que ellos necesitan que la cosecha del heno sea de alta calidad con el fin de venderlo a un buen precio. La clave: Conocer cuándo está en su mejor momento -el período de la semana específico- durante su proceso de maduración, pues pasado ese punto, se vuelve áspera y seca y gran parte de su valor nutricional se ha desvanecido. Una vez que el heno es cortado, entonces tiene que ser secado y embalado. Uno de los aspectos más críticos e importantes en el proceso del enfardado de este producto es el seguimiento de los niveles de humedad. Una bala con un contenido de humedad superior al 20% está en riesgo de combustión espontánea debido a los niveles elevados de calor durante su proceso de respiración. Cualquier bala cosechada por debajo del 12% ha sufrido pérdidas nutricionales, con la consecuente pérdida de cualidades y calidad que se traduce en bajos rendimientos económicos.
Al igual que con cualquier trabajo o proceso, no todo siempre va perfectamente y en el negocio de la siega, la calidad de algunas balas suele ser mejor que otras. El estómago de una vaca puede digerir heno de muchas cualidades diferentes -incluso con moho. Sin embargo, y este es un punto que lógicamente interesa a los ganaderos, es que la producción de leche y carne -de vacas alimentadas con heno de alta calidad- es significativamente mayor que aquellos alimentados con una calidad inferior. Otros animales como los caballos corren un mayor riesgo de enfermarse por comer heno que no reúna las cualidades mínimas- Es por ello que los productores se enfrentan a una fuerte necesidad de producir heno de alta calidad para estas especies.
Todo lo que pudo alguna vez ser procesado de forma manual, puede hoy día hacerse mucho más eficiente con el uso de las nuevas tecnología y nuevas maquinarias. Los avances en equipos de empacado han dado lugar a la producción de grandes balas cuadradas que han aumentado la capacidad de recolección y manipulación mecanizada.
Las balas pueden ahora ser cosechadas por un tractor que corta y forma la rueda en un solo paso. Acondicionadores están disponibles para acelerar el proceso de secado y ahora las etiquetas RFID están siendo incorporadas para supervisar todos los detalles individuales de cada bala.
Con la tecnología RFID se pueden desarrollar soluciones que incluyan el uso de etiquetas directamente en las balas de heno, esta etiqueta contendrá todos los datos esenciales para que los agricultores puedan almacenarla. Ya sea con una lectura manual o con un lector montado en los tractores se obtienen todos los datos del heno cosechado: fecha de la cosecha, niveles de humedad media y alta, temperatura, peso, cantidad de aditivos usados, latitud y longitud donde la bala fue cosechada, y ….un número de identificación único. Con esta valiosa información, los agricultores pueden distribuir de heno para el ganado y asegurarse de que el producto es de una calidad consistente. El resto de la paja se puede vender a un precio mayor ya que el comprador sabe exactamente el nivel nutricional de cada bala. Las balas con demasiada humedad o moho se pueden extraer inmediatamente para que no contaminen el resto del producto, a su vez, este sub-producto puede ser vendido eficientemente para la alimentación de otros tipos de animales u otros usos donde la calidad superior no es una prioridad.
Este vídeo nos reseña esta interesante aplicación de la tecnología RFID








